domingo, 31 de marzo de 2019

Política y Blockchain (2)


Comparto artículo creado por Patricia Tisner Laguna, publicado hoy en Diario del AltoAragón

Políticos y administración… ¿En la nube tecnológica  o en las nubes?


Cuando recibí la invitación de Miguel Ángel Otín para escribir este artículo y mi visión sobre la Administración y la tecnología, vino a mi mente una conferencia que impartí en la Universidad hace 5 años para docentes que titulé “Maestros en la nube o en las nubes”, para, desde el cariño y el sentido del humor, abordar una realidad desde la irreflexión que es donde llega la acción y la motivación futura para emprender los cambios, título que retomo ahora.

Los avances tecnológicos y sus posibilidades son de tal magnitud que sobrepasan la capacidad del ser humano para conocerlos y gestionarlos de forma adecuada. Algo muy humano es negar lo que es evidente cuando se desconoce y más humano resistirse a salir de la zona de confort cuando subir a “la nube” causa vértigo.

Y es aquí donde, en mi opinión, la Administración y los poderes políticos deben ser los líderes de esos cambios hacia la innovación, el progreso y el conocimiento y donde la tecnología, que llegó para quedarse y desarrollarse, cobra protagonismo; pero lo hace a ritmos tan rápidos, que obliga a cambiar nuestros hábitos y a desarrollar competencias rápidamente situándonos en un desequilibrio constante entre lo que sabemos y deberíamos saber.

Y es la Administración pieza clave para liderar este reto, es quien debe proporcionar las herramientas necesarias y liderar la adecuada gestión de resistencias y cambios que ayuden a lo público a situarnos como país innovador y competitivo. Al impulso tecnológico hay que sumarle el trabajo interno, porque no hay peor líder que aquel que no sabe qué es lo que implica lo que está liderando; y los cambios no se dan si quien los tiene que impulsar no se los cree y abraza y es clave no solo hacerlo para afuera, impulsando a las empresas y ciudadanos, sino trabajar dentro y desde dentro, empezando por las personas que conforman la Administración en todos sus niveles.

La tecnología no es un tema exclusivo de un cierto Ministerio o de un determinado Departamento; la tecnología es el medio, no el fin en sí mismo en la mayoría de los asuntos liderados por la Administración, un medio para optimizar los procesos, algo que puede ofrecernos el tan afamado “blockchain”, ese gigante gran desconocido con el que ya hemos visto importantes aplicaciones e imaginamos infinidad de ellas a corto y medio plazo.

Iniciativas como Alastria  y el abrazo al Polo industrial del blockchain por parte del Gobierno de Aragón  me causan alegría y también incertidumbre sobre su desarrollo y aplicación; de cómo la sociedad  se beneficiará de ello; incertidumbre que llega desde mi experiencia profesional en el sector e-learning donde el ritmo de desarrollo de este tipo de formación con el avance en nuevas formas de control y gestión por parte de la Administración no han ido de forma paralela, viéndose superada en algunos casos y abocada en otros, hacia formas de hacer tradicionales en el intento de controlar malas prácticas de terceros aprovechando la brecha digital existente.

El blockchain en particular y la tecnología en general nos abre grandes oportunidades que nos colocan en el mundo y para el mundo. Esa tecnología que nos genera miedo sobre el peligro de vulnerar la protección de nuestros datos personales, pero que al mismo tiempo es la solución para ello; esa que tememos tanto pero que no queremos prescindir de ella.

Y todo pasa por la formación de calidad en toda la cadena, la gestión de los cambios y del miedo a lo desconocido, porque llegará la reformulación de perfiles y creación de puestos de trabajo que hoy no conocemos;  indudablemente surgirán, también dentro de la Administración, cobrando importancia las competencias transversales o  soft skills  como la flexibilidad, capacidad de aprendizaje y adaptación al cambio, entre otras.

Abogo por la  responsabilidad de todos, que nos montemos en el tren de la “nube” con formación de calidad; apuesto  por nosotros y le pido a nuestros gobernantes que no se queden “en las nubes” mientras el mundo, la sociedad y las empresas avanzan; que salgan de lo conocido y apuesten por la innovación para no encontrarnos en trenes y nubes diferentes.


Gracias Patricia por tu ¨magistral¨ artículo


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