domingo, 19 de abril de 2026

Infierno fiscal



INFIERNO FISCAL

¿Estamos en España en un infierno fiscal? ¿Por qué esta pregunta? A la vista de algunos de los comentarios en mi anterior artículo me hizo pensar en ella. ¿Usted también lo había pensado?

Casualmente, en esas fechas los medios de comunicación se hicieron eco de un comentario de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sobre la política fiscal del Gobierno, incidiendo en que está "convirtiendo España en un infierno fiscal con el objetivo de lograr la mayor recaudación de impuestos de la historia del país, practicando en cierta medida el terror fiscal".

En la misma entrevista, la presidenta madrileña ¨respalda las propuestas de Feijóo para bajar impuestos, manteniendo que el Ejecutivo central penaliza a quienes crean empleo, ahorran o emprenden en el país¨. Paralelamente en el diario económico Expansión, pueden leerse los siguientes titulares: ¨La era Sánchez deja más de 140 subidas de impuestos y cotizaciones desde 2018¨. Y ¨Hacienda bate récord de recaudación con 325.000 millones¨.

El término infierno fiscal se usa generalmente para referirse a un país con tasas impositivas muy altas.​​ Según algunas definiciones, infierno fiscal también significa una burocracia fiscal opresiva u onerosa.​​​ En el lado opuesto están los países denominados como paraíso fiscal. Estados con baja o nula tributación (impuestos mínimos o inexistentes) y alta opacidad financiera (secreto bancario), pero con alta capacidad de atracción de inversiones.

No obstante, algunos expertos y economistas defienden que el término o concepto infierno fiscal no existe, defienden que es un concepto político, no técnico. Como en casi todo lo que toca la política, se reflejan posiciones enfrentadas, y por supuesto cada uno lo utiliza para defender la suya y las diferentes lecturas según cada enfoque. Una vez más, depende del ¨cristal con que se mira¨.

 

¿A favor o en contra del término? Algunas afirmaciones que defienden si estamos en un infierno fiscal, se apoyan en informes como el Impuestómetro, que contabiliza hasta 141 incrementos si se incluyen efectos indirectos como la inflación o ajustes técnicos. Argumentan que la recaudación total ha crecido con fuerza: entre 2018 y 2025 se ha incrementado en más de un 50%. Y también que la presión fiscal interna representa el 38% del PIB en 2025, 3 puntos más que en 2018. Sin duda se está ¨ordeñando¨ toda actividad económica, a los autónomos y empresarios… y a la clase media. No olvidar el efecto de ¨impuesto silencioso¨ que supone la inflación. Y que la retención en IRPF que han asumido los pensionistas, triplica el porcentaje de incremento de sus pensiones.

 

En la ¨otra cara de la moneda¨ el Ministerio de Hacienda sostiene que no hay datos que avalen que España sea un “infierno fiscal”. Según ese ministerio, se han aprobado rebajas fiscales que suman unos 50.000 millones para clases medias y trabajadoras. ¿Usted no se había dado cuenta? Y que la presión fiscal española está tres puntos por debajo de la media europea.

 

Otra circunstancia de nuestro país, el mapa fiscal. España tiene un sistema parcialmente descentralizado, una parte del IRPF depende de cada comunidad autónoma. Esto genera diferencias y variabilidad según territorios. Un contribuyente de clase media puede pagar en torno a unos 1.000 euros más en una región que en otra. Cataluña y Extremadura aparecen entre las regiones con mayor carga para rentas medias, mientras que Madrid o País Vasco se encuentran entre las más bajas.

 

El ranking de países europeos con mayor presión fiscal, son Dinamarca y Suecia. De entrada decir que ese dato en sí, no es ni bueno ni malo, lo es en función del destino de esos impuestos. Sin duda la calidad de los servicios públicos que ofrecen esos países son muy superiores a la de otros. Reitero, que paralelamente de sí las tasas impositivas son muy altas o no, hay que pensar el destino de esa recaudación, de su eficiencia y del grado de satisfacción de sus ciudadanos. Si son para gasto corriente, para reducción de deuda, para subsidios, para compra de voluntades, para necesarios escudos sociales… o son para inversiones productivas. Finalizo con una reflexión: los españoles no se si estamos en un infierno fiscal o no, pero muy calientes, si.

                                                                                                                        Miguel Ángel Otín Lloro 

   

miércoles, 8 de abril de 2026

Aportar vs recibir



APORTAR vs RECIBIR

¿Hacienda somos todos? La respuesta perdura en el tiempo: unos más que otros. Declaraciones y liquidaciones a la Hacienda Pública se presentan a lo largo de todo el año, alguna modalidad, incluso a diario, o con carácter inmediato. Ya estamos en abril, mes de arranque de la campaña más popular, la Campaña de IRPF. Las personas físicas nos declaramos ante Hacienda y liquidamos el importe impositivo, a pagar (si se ha pagado de menos a lo largo del año) o a devolver (si se ha pagado de más). Hacienda, nunca aporta, sólo devuelve lo que se ha pagado de más.

¿Nos hemos preguntado, si lo que aportamos y lo que recibimos es equitativo? No descubro nada al exponer que las personas tenemos un ciclo vital, y por supuesto un ciclo económico. Y que existen fases sistemáticas de déficit y superávit asociadas al ciclo vital económico. Los ciudadanos o individuos residentes financian su consumo a lo largo del ciclo vital económico, mediante rentas laborales (por cuenta propia o ajena), mediante transferencias públicas y privadas, y por otras rentas procedentes de sus activos.

¿Cuánto reciben los españoles del Estado respecto a su renta (trabajo más capital? Según un informe de FEDEA, Fundación de Estudios de Economía Aplicada, durante la infancia y juventud, el consumo (lo recibido) supera ampliamente a (lo aportado) por las rentas del trabajo, generándose un déficit que debe financiarse mediante transferencias públicas y privadas. Entre los 30 y los 60 años, las rentas laborales exceden el consumo, dando lugar a un superávit que sostiene tanto el propio ahorro como la financiación del consumo de otros grupos de edad. En edades avanzadas, la reducción de las rentas laborales vuelve a generar un déficit, que se compensa mediante pensiones, otras transferencias públicas y la utilización de activos acumulados.

A modo de resumen:

  • Los menores de 29 años reciben más que aportan en función de su nivel de renta
  • Entre 30 y 60 años, la renta es mayor que las transferencias públicas recibidas. Se aporta más que se recibe. Algún informe determina que una media del 20%
  • Los mayores a 61, reciben más que aportan. Aunque también aportan, vía tasas, impuestos y copagos.
En este punto, considero interesante mencionar el concepto CNT (Nada que ver con el sindicato). Las Cuentas Nacionales de Transferencia, conocidas también como Cuentas generacionales de los miembros de los hogares. Representan una metodología económica fundamental para valorar, medir y analizar cómo se distribuyen y utilizan los recursos económicos dentro de una sociedad a lo largo del ciclo de vida de las personas.

Pretende analizar y estimar, la realidad social de los impactos económicos en base a los cambios demográficos de cada estado. Partiendo de los desgloses del consumo y del ingreso laboral por edades. Es decir, de lo aportado y lo recibido por segmentos. Fundamental para que los gobiernos tomen medidas correctoras, planifiquen y presupuesten con la debida proyección. Y no olvidemos que nuestro país tiene un problema demográfico, y que tampoco se dispone de presupuestos actualizados. De ahí la necesidad de los presupuestos anuales.

Ya que estamos en campaña de renta, algunos conceptos a los que considero conveniente aludir, el primero: España es el segundo país europeo que más está recaudando por varios conceptos fiscales, y más en concreto en IRPF por la inflación. Esta circunstancia nos hace pensar en la necesidad de que se deflacte este impuesto. En realidad, es ajustar los tramos del impuesto sobre la renta según la inflación. Evita que los contribuyentes paguemos más impuestos, por la simple consecuencia de que los salarios y pensiones se hayan incrementado en función de la inflación para igualar el coste de vida y compensar la pérdida del poder adquisitivo.

Otros conceptos o detalles. La clase media en España no ha visto incrementado sus ingresos netos reales desde 2007. Se define clase media a los hogares cuyos ingresos se sitúan entre el 75% y el 200% de la media de ingresos de la población. (Me sorprende una banda tan ancha. No es una horquilla, es una peineta). En nuestro país, se ha bajado esta ratio (para que cubra a más familias), se cifra en unos ingresos anuales entre 7.750 y 39.000 euros, dependiendo de la región. Y el equivalente en un hogar de dos adultos y dos niños, es clase media si ingresa entre unos 30.920 y 82.450 euros anuales.

Otro detalle. El 50% de los jóvenes en España (25-34 años), no pueden emanciparse, siguen dependiendo económicamente de sus progenitores. Hace dos décadas era el 33%. Sólo entre 2024-25 se incrementó en 2 puntos. Somos de los países de la UE con mayor dependencia y donde más ha empeorado en la última década. Esta ¨foto¨ no la veremos…

Sin entrar en filosofías, sobre si tenemos que pagar impuestos, que entiendo que si, por principio de solidaridad y porque todos queremos los mejores serrvicios públicos, un comentario, cuando vaya a pagar, acuérdese que el grupo ¨asesores¨ del presidente y del gobierno, tiene un presupuesto de 170 millones. ¿Le han preguntado si ese es el destino que desea para sus impuestos? 

                                                                          Miguel Ángel Otín Lloro